ISE Mallorca llegó a un punto en que vender más formación era lo último que querían hacer. No por falta de clientes ni de capacidad, sino porque cada nueva venta añadía más caos a una operativa que ya pesaba demasiado. Y el proveedor que tenían entonces no ayudaba: soporte lento, respuestas que no se entendían y la sensación constante de que preguntar era un problema.
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El cambio no fue solo de herramienta. Fue recuperar las ganas de crecer.
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Hoy Heidy y Celsa hablan de cero duplicidades, de trazabilidad total ante inspecciones y de algo que antes era impensable: ofrecer teleformación a toda España, sin que su base en Mallorca sea ningún límite.